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domingo, 26 de agosto de 2018

Historia de las palomas, el proyecto.


El 11 de agosto de 2018 se conmemoró el 9no aniversario luctuoso de Macario Matus en el Centro Cultural que lleva su nombre, ubicado en Tlatelolco en la Ciudad de México. Esta ocasión fue el foro natural para presentar el proyecto Historia de las Palomas.


Bienvenida a los asistentes por el Centro Cultural Macario Matus a treves de Antonia Enriquez.

 
Palabras iniciales de Maura Ortega, esposa de Macario, en agradecimiento a los organizadores y asistentes.


El proyecto nace de la suma de voluntades de un grupo de personas con especialidades distintas, coordinado por Brenda Rojas Zaldívar, y con la intención de apoyar a la reconstrucción del tejido social de los niños de Juchitán, que padecieron los estragos de los sismos del 7 y 23 de septiembre de 2017.
 
 Lectura del cuento en zapoteco del istmo.

 Los asistentes al evento.
 La narración fue musicalizada por el Ensable Mutatio.


La dramatización del cuento estuvo a  cargo de Brenda Rojas.
 
El proyecto consiste en editar el cuento bilingüe, zapoteco-español, de Macario Matus: Historia de las Palomas. El cuento se publicó originalmente en 1997 en el libro Relatos zapotecos, Dill nhezee bene sa', Stíidxa binni záa, editado por la Dirección General de Culturas Populares.

La lectura en su versión en español estuvo a cargo de Alejandro Brauer.


El cuento Historia de las palomas será ilustrado bellamente, encuadernado a mano e impreso, en una prensa tipográfica de 1895, sobre papel mexicano con tipografía específica para facilitar la lectoescritura de las lenguas indígenas. Como parte del proyecto, se integró un dúo de guitarristas que musicalizarán el cuento.




La intención inicial consiste en la impresión de 500 ejemplares bilingües, zapoteco-español, para regalar 250 a los hablantes de esta lengua en Juchitán.




domingo, 19 de agosto de 2018

Primer Torneo de Ajedrez "Macario Matus in Memoriam"

El 11 de agosto de 2018 se conmemoró el Noveno Aniversario Luctuoso de Macario Matus y como parte de las actividades, se llevó a cabo el Primer Torneo de Ajedrez "Macario Matus in Memoriam".




Esta actividad fue organizada y coordinada exitosamente por el maestro Gilberto Ayax Velazquez Toledo, Juchiteco que se desempeña como Presidente del Club Oficial de Ajedrez de la Delegación Xochimilco y profesor de Ajedrez en Universidad Latina Campus Sur, en la Ciudad de México.

 
El torneo se llevó a cabo en el parque Santiaguito.
La mejor disposición.

Participantes de todas las edades.

La iniciativa de organizar el torneo nace de Gilberto Ayax, quien durante su adolescencia, en vacaciones retornaba a su natal Juchitán y participaba en los torneos que frecuentemente se organizaban en la Casa de la Cultura, que por cierto se encuentra en proceso de reconstrucción del daño sufrido por el sismo del 7 de septiembre de 2017.
Cuando no había torneos, Gilberto Ayax solía practicar el ajedrez con Macario Matus. El gusto compartido por Macario y Gilberto Ayax, ha promovido que se pretenda instituir el torneo anualmente a realizarse en el Centro Cultural Macario Matus en coordinación con Feliciano Carrasco, para que no quede inadvertida esta faceta de Macario que pocos han considerado relevante y que Gilberto Ayax ha logrado rescatar.



Inicio de las rondas
El torneo contó con la participación de destacados ajedrecistas de la Ciudad de México, quienes respondieron entusiastas a la convocatoria; la contienda se desarrolló mediante el sistema suizo a 4 rondas, ritmo de juego 7+5.
Rondas finales
Participación femenina.

Concentración



Se agradece ampliamente a las personas que cooperaron con los premios para los participantes así como al pintor Juchiteco Gastón de Gyves, quien participó con la donación de una obra elaborada especialmente para el evento y Feliciano Carrasco por la coordinación del Centro Cultural Macario Matus.


Obra donada por Gastón de Gyves, realizada ex profeso para el evento.

Premios para los ganadores.
  
Los presentes para el resto de los participantes.

La mesa de los premios y los participantes.

Cada uno delos participantes recibió un presente de parte del coordinador y organizador.









































martes, 10 de agosto de 2010

A un año, por Jorge Magariño

El siguiente texto fue publicado en el Blog de Jorge Magariño, amigo de Macario, en la página de Zapotecos del Mundo.

¿Un año ya?

A la memoria de Macario Matus

El tiempo, el implacable, dijo el cubano. Y aquí estamos, de pie, con algunos achaques propios del medio siglo andado, con algunos costurones por el cuerpo y por el alma, propinados por leves excesos de agua, de altos jugos consumidos incansablemente; con raspones que alguna bella dama sin piedad nos causó al meter la zancadilla del olvido o el desamor.

Alguien nos contó que quien fuera por algún tiempo tu mejor amigo pasó a visitarte al panteón un día después de tu sepelio, prefirió realizar su ceremonia sin testigos, acaso pedir las disculpas largamente postergadas, acaso reconciliarse con tu memoria, contarte sus cuitas recientes o simplemente palmear la arena fresca del sepulcro.

La amistad, esa alcahueta, llevó a una reportera a escribir que todo Juchitán, o algo así, salió a despedirte, nada más lejano a la realidad. Lo hice ver en su momento, que unos pocos de los líderes de aquella venturosa Cocei acudieron para ofrecerte un último aplauso, para decirte gracias, hermano, por el apoyo de los años ochentas, por el brillo que prestaste a estas tierras, a estas luchas. Escribí también que lo hecho por ti en estos lugartes reclamaba algo más que la parca asistencia a tu sepelio.

Hace un mes, más o menos, llegó por los hilos del internet un correo, un aleteo diciendo: Macario Matus cumple un año de haberse ido a nalguear musas a otro lado. Bueno, no es cierto, nadie manda esquelas con tal redacción, con tal desparpajo, pero de eso me acordé cuando leí el aviso para acudir a una misa en tu honor, allá con san Vicente, junto a la Casa de tus desvelos, la Casa de la cultura que vio tus afanes, tu trabajo de diez años.

Me puse a pensar entonces en la asistencia que habría en esa cita con tu aniversario. Pensé que algunos líderes pos-revolucionarios no estarían, ocupados como están tratando de lavar la ropa sucia de su imagen, luego de haber buceado en las intranquilas aguas de la elección pasada, después de haber gritado a voz en cuello “Sigue a Eviel” o de alzarle la mano desvergonzadamente a ese personaje a nombre de los restos de la Cocei, a cambio de los treinta siclos de cobre o de una promesa o de pagar con ello los cobros hechos en oficinas tricolores, vaya usté a saber.

Por eso, cuando llegué al templo ferrerista quedé sorprendió al ver tanta gente, algunos francamente encopetados, y yo, sabedor de tu desdén ante tales personajes, pregunté acerca de tales presencias, un amigo me respondió desde sus dos metros de estatura: “Es que también es la misa de fulano de tal”. “Ah”, fue la sola respuesta que envié a tales alturas.

Adentro, la banda Princesa Donají lanzaba al aire las notas de un son que tú gustabas destrozar con léperas letras, La última palabra: Xhuxani do’ nga gapa’ laanu ndaani’ ndé, descomponías feliz lo hecho por Juan Stubi (evito a propósito la traducción, quien la quiera, no faltará alma de dios que le socorra para su feliz conocencia).

Al concluir el ofertorio, las paces, el responso, salimos a la calle. El alto compañero y el escribidor conversábamos en torno a los presentes, que si faltó éste o aquél, que nomás alcanzamos a mirar a tres o cuatro pintores y cuatro escritores, que la varonía estaba integrada mayormente por chegueños, que a lo sumo cuatro docenas de mujeres seguían a las velas y los ramos de flores.

Tuvimos la fortuna de saludar a tus queridas Mauras: tu compañera de mil batallas amorosas y tu joven princesa, la que corría venturosa por los corredores de la Casa, acompañada por su muñeca de trapo Epifanía (era el nombre de tu madre, pero yo siempre sospeché que tú inventaste tal apelativo). Con dulce energía tu Maura mayor dictó a la banda el repertorio a ejecutar por el camino hacia Cheguigo.

(Aquí entre nos, te diste cuenta de cómo va quedando primorosa, chingona, pues, ¿la Casa de tus amores? Ojalá que ahora sí le devuelvan el brillo por tantos años perdido. Y el señor éste de apellido Webster, ¿habrá escondido en el archivero su declaración de hace algunos meses, de cuando afirmó que te preparaba un homenaje?)

Por la esquina de Juárez y Colón (qué cruce, compañero), el alto amigo y yo nos quedamos mirando el cortejo de tu aniversario, con una mano al viento ligero de este principio de agosto le dijimos qué tal a unos conocidos; alguien nos alcanzó un libro; más allá un antiguo conocido tuyo, bastón en ristre acompañaba tu memoria. Al fondo, detrás del puente, el aire de Cheguigo te esperaba.

Salud, Macario Matus, hermano de la espuma y del sol. Espéranos allá en las arcas del olvido, donde un día –sin duda- llegaremos.


Magariño, agradecemos infinitamente tus palabras.

lunes, 9 de agosto de 2010

Macario Matus Aniversario luctuoso II


Texto publicado en el diario Tiempo en Línea.



CULTURA
'2010-08-07'
Evocan a Macario Matus en 1º aniversario luctuoso
Gerardo V. Parada

[03:45] JUCHITÁN.- A un año del deceso del escritor y crítico de arte juchiteco, Macario Matus Gutiérrez, en la capital del país a consecuencia de un paro cardiaco, la Casa de la Cultura de esta ciudad, familiares y amigos participarán en una misa en su honor.
Matus Gutiérrez, cabe recordar, fungió como director de la Casa de la Cultura de Juchitán de 1979 a 1989, y al respecto, el poeta Jorge Magariño lo recuerda como “un incansable promotor de encuentros de poetas e impulsor de exposiciones que permitieron tener en Juchitán a los mejores fotógrafos del país”.
En cuanto a las artes plásticas, logró aterrizar la obra de artistas prominentes. “Eran los tiempos en los que podíamos ver en la sala permanente de la Casa de la Cultura obras de Juan Soriano, Armando Morales, Eduardo Chillida, Utamaro, Rufino Tamayo, Manuel Rodríguez Lozano, María Izquierdo, entre otros, sin faltar el trabajo de Francisco Toledo”.

Vale destacar también que su labor desde la Casa de la Cultura tuvo repercusiones en otros ámbitos. “Uno de sus mayores logros fue el haber sacudido al mundillo de la literatura oaxaqueña, de airearlo con la publicación de la afamada colección de poesía ‘Tortuga transparente’, en don vieron la luz los primeros versos de los poetas istmeños”.
Y en el ámbito de las letras oaxaqueñas, Magariño resalta que de los encuentros animados por Macario nació la inquietud por formar la Asociación de Poetas y Cuentistas de Oaxaca (Apoco), presidida hasta su fin por Filadelo Figueroa.
“De aquí vino un furor literario en la Verde Antequera que dio como fruto el nacimiento del Taller literario —y luego revista— Cantera Verde. Esta versión no entusiasmará a mi amigo Julio Ramírez pero es cuestión de revisar fechas”, dice.
En tanto, para el pintor Miguel Ángel Charis, encargado del Taller de Gráfica de Casa de la Cultura, Matus Gutiérrez fue el impulsor a toda una generación de pintores juchitecos de la que resalta Jesús Urbieta, ganador de la Paleta de Oro en Francia, o Víctor Orozco “Cha’ca”.
“Los mismos pintores a quien animó no lo comprendieron, él quería un taller permanente en donde se formarán varias generaciones de pintores juchitecos, por eso trajo a maestros para que dieran cursos, gestionó herramientas y materiales para ese fin”, subraya Charis.
Macario Matus nació en Juchitán en 1943, colaboró para los periódicos “El Día”, “El Nacional”, “Novedades”, “Excélsior” y “Uno mas Uno”. Ganó el Premio Nacional de las Culturas Populares. Perteneció a la Asociación Internacional de Críticos de Arte (Francia-Unesco) y a Escritores en lenguas Indígenas A.C.

Otro enlace del mismo texto.